Diferencia entre residencia y centro de día para mayores

La diferencia entre los centros de día y las residencias, son dos de los servicios a los que más recurren las personas mayores. Sin embargo, llegado el momento aparecen dudas respecto a cuál puede ser la opción más apropiada para su caso en particular. Se trata de dos modelos diferentes de atención especializada para la tercera edad, con características y costes distintos que hay que valorar antes de tomar una decisión. ¿Qué nos ofrece cada uno de estos servicios de cuidados para las personas de la tercera edad?

¿Qué es una residencia?

Una residencia para mayores es un centro que acoge a personas de la tercera edad, donde conviven bajo los cuidados de personal especializado. En estas instalaciones se brinda atención sanitaria integral a los residentes durante las 24 horas de día y todos los días al año. Los usuarios son personas mayores, tanto aquellas que tienen algún grado de dependencia como las que pueden desenvolverse de forma autónoma.  El centro tiene que contar con las facilidades necesarias, ajustadas a la normativa vigente, y los empleados deben ser profesionales cualificados para desempeñar el trabajo requerido. Los auxiliares de enfermería y el resto del equipo, se encargan de proporcionar las atenciones que los usuarios necesitan, a lo largo del día y de la noche, haciendo turnos rotativos. Las personas mayores que viven en este tipo de residencias pueden tener distintos grados de dependencia, incluso dependencia total, o ser completamente autónomos.

En el caso de los residentes más autónomos, las atenciones podrían ser más reducidas, siempre adecuadas a sus limitaciones y sus capacidades físicas. Por el contrario, las personas que deban permanecer encamadas, precisarán cuidados constantes por parte de los trabajadores del centro. Las residencias de mayores son, pues, el hogar donde estas personas van a vivir durante todo el año.

¿Qué es un centro de día?

Los centros de día son instalaciones donde se ofrece atención socio sanitaria y cuidados a personas de la tercera edad. Estas atenciones se prestan de manera integral y por parte de personal especializado, abarcando distintas áreas como cuidado, tratamiento, animación, rehabilitación, etc. En este caso los servicios se encuentran limitados a unos días específicos y un horario concreto, es decir, no existe la opción de residir. La principal función de un centro de día es proporcionar a los usuarios unas horas de compañía y socialización en las que realizan diferentes actividades y se brindan las atenciones específicas e individualizadas que se necesiten.

Por otra parte, gracias a estos centros, los familiares o los cuidadores pueden disfrutar de un tiempo de descanso y respiro. También es la opción idónea para las familias que no pueden dar atención al paciente durante el día y necesitan relegar esta tarea a profesionales. De esta manera las personas mayores pueden quedarse en el centro por la mañana y por la tarde y regresar a sus casas para dormir.

¿Cuándo es preferible elegir una residencia?

La opción de recurrir a un residencia para personas mayores es la más recomendada en los siguientes casos:

  • Cuando existe una grado de dependencia que impide a la persona realizar las actividades diarias sin ayuda de un familiar o un cuidador.
  • Cuando la familia o los cuidadores no pueden dedicar las atenciones necesarias a la persona dependiente.
  • En los casos en los que se inician cuadros de demencia o degeneración cognitivaque provoca que la convivencia resulte complicada.
  • Cuando la persona encargada de cuidar al anciano desarrolla el síndrome del cuidador, con todos los problemas físicos y psíquicos que conlleva.

Si la persona mayor cuenta con un grado adecuado de autonomía, a nivel cognitivo y físico, puede plantearse acudir a un centro de día o a una residencia, dependiendo de sus preferencias y situación particular.

Tipos de centros de día y residencias para mayores

Las residencias y los centros de día para personas de la tercera edad son servicios que pueden ser privados, públicos o concertados.

  • Los públicos están gestionados por la administración pública o por empresas especializadas en atención socio sanitaria. Para acceder, los usuarios deben cumplir ciertos requisitos, que están fijados por cada comunidad autónoma.
  • Los centros y residencias privados o concertados, están gestionados por empresas privadas aunque la financiación de las plazas disponibles recae sobre órganos públicos como ayuntamientos, comunidades autónomas o el Estado.

La elección entre ambas opciones está determinada, por el grado de autonomía de la persona. Pero también  entran en juego factores como la disponibilidad de la familia para hacerse cargo, las preferencias personales de cada uno o el coste que puedan hacer frente.  Es una decisión personal en la que se deben tener en cuenta varios puntos, enfocándose siempre en el bienestar de todas las partes. Sea cual sea la alternativa, el paciente tendrá a su disposición, en ambos tipos de centros, a todo un equipo profesional sanitario capacitado para garantizar los mejores cuidados.

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